Seleccionar una planta madre

Seleccionar una planta madre, nos permite conservar unos rasgos genéticos concretos y trabajar en un cultivo totalmente homogéneo. Tanto en calidad, rendimiento y comportamiento de las plantas.

Hacerlo es muy sencillo, pero requiere tiempo y paciencia. Pero si encuentras un fenotipo especial, te verás recompensado con creces.

A mi modo de ver es preferible trabajar con semillas regulares. El motivo es sencillo, las semillas feminizadas por el proceso seguido para obtenerlas son muy homogéneas. Y si se ha realizado bien este trabajo solo os darán un par de fenotipos donde elegir. En cambio las regulares, son mucho menos estables y pueden aparecer muchos más rasgos genéticos diferentes.

 Seleccionar una planta madre
semillas germinadas

El primer paso sería elegir la variedad con la que vamos a trabajar.

Una vez obtenidas las semillas.  Cuantas más mejor, mayor probabilidad de dar con un ejemplar especial, entre 30 a 50 semillas ya se puede realizar u buen trabajo de selección.

 Seleccionar una planta madre
Poda apical

Germinaremos las semillas e iniciaremos el periodo vegetativo. A medida que pasen las semanas y la planta se desarrolle,  iremos dándole forma quitándole el ojo a partir del tercer internudo. (poda apical)Provocando que la planta tienda a sacar mas ramas. A medida que se desarrollen, algunas  plantas maduraran sexualmente y mostraran su sexo. Las que veamos claramente que son machos las descartaremos inmediatamente. Seguiremos con el periodo vegetativo hasta que podamos sacar un par de esquejes de cada planta,( sin dejarla sin ramas)sacamos dos para asegurarnos de las características de la planta y no sacrificar una planta excelente por error.

 Seleccionar una planta madre
esquejes

En este punto procederemos a numerar las madres, y cundo cortemos los esquejes los marcaremos con el mismo número, y los pondremos a enraizar.

Una vez los tengamos bien enraizados, los pasaremos a la sala o espacio que dispongamos para floración.  Podemos darles un tiempo de crecimiento o realizar un s.o.g. Según sea nuestro sistema de cultivo habitual. Que estemos haciendo una selección no implica que no podamos sacarle un rendimiento a la remesa.

En las siguientes semanas estaremos muy atentos a la aparición de posibles machos que no hubiesen mostrado aún su sexo y a posibles casos de hermafroditismo. Cualquier esqueje que muestre alguno de estos casos será retirado de inmediato y su planta de origen descartada. Al igual que todas las que muestren durante el cultivo alguna característica no deseada, como falta de vigor, producción baja etc,

 Seleccionar una planta madre
Flor macho en un cogollo

Si queremos llevar nuestro proceso de selección hasta el más alto nivel, cuando entremos en las semanas de floración avanzada, podemos someter a los esquejes a pruebas de estrés. Como aumento de temperatura, periodos de sequía, etc. Para ver si surge algún indicio de hermafroditismo. Si en las pruebas de estrés aparece alguna flor macho aislada, no es necesario descartar esta planta, ya que es bastante frecuente que suceda esto en situaciones de estrés con el cannabis. Pero si damos con una que supera todas nuestras torturas sin mostrar ningún indicio de hermafroditismo, estaremos casi con toda seguridad ante una hembra 100% pura, y podríamos utilizarla incluso en un programa de producción de semillas feminizadas, si reúne también las cualidades buscadas.

Una vez terminada la floración ya dispondremos de muchos datos de nuestras plantas, de los que tendremos que tomar nota, para una posterior evaluación.

Procederemos a la cosecha y secado, y una vez finalizado este proceso viene lo mejor: La cata, aquí tomaremos nota del sabor, aromas y efecto. Junto con otros datos que ya tenemos como producción, vigor, resistencia, etc. Ya tenemos parámetros suficientes para hacer la elección de las ganadoras.

En ocasiones daremos con ejemplares débiles o poco productivos, pero que merece la pena conservar, por tener un aroma o sabor únicos o una pegada brutal. Pero esto ya depende del sitio del que dispongamos para la conservación de nuestras madres.

Por último, aconsejo tener siempre un esqueje de estas madres  perfectamente enraizado, como copia de seguridad para conservar la genética. No dejarlas envejecer demasiado, antes de que muestre síntomas de debilidad cambiarla por su esqueje, para  que no sufran infecciones de hongos, que después transmitirán a los esquejes.

Artículo por: J.S. Simón

 

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